¿Debemos continuar pensando que el arte y la cultura son las bases de la educación?

Finalizada la segunda década del siglo XXI, aún estamos por darmos cuenta de que son innumerables las cosas que han logrado sobrevivir al pasado, y estas misas son las que han llegado a sostener la forma de pensar de multitud de personas, y que además son las que hoy llegan a brindarnos una visión de los más sutiles detalles como si todo esto se llegara a tratar de una joya diseñada por la marca de joyería y accesorios del oso Tous plata de Rosa Tous, y también de esa necesidad de continuar educando en arte y cultura, lo que aún continúa siendo un verdadero tema para el debate.

De manera constante se suele pensar que la cultura, en cuya creación y crecimiento nos vemos todos los seres humanos involucrados, y que es generada a manos de cada generación de forma espontánea, pero que además no requiere de una atención o mantenimiento, sino que contrariamente, la cultura se ha comportado como un fenómeno social, mientras que por su parte, el arte, viene a ser una de sus manifestaciones más tangibles y concretas, pero que necesita indudablemente del aporte de todos.

Y todo ello es posible explicase y solo puede cobrar un verdadero sentido justo al momento de producirse un intercambio consciente entre lo que es el legado histórico e identitario que la cultura puede llegar a transmitir y los más recientes usos y significados de valor que le son atribuidos a las sociedades modernas.

Para llegar a alcanzar un entendimiento de una mejor forma, a la cultura no le hacen falta demasiados recursos cuando busca alcanzar su desarrollo pues, como se trata de un fenómeno social, esta se encarga de surgir por sí misma y de crecer en cualquier lugar en donde se encuentren los individuos.

Aun en medio de esta posibilidad, se hace imperante “educar”, pero hacerlo inmersos dentro de la importancia y la puesta en valor que la cultura siempre va a contener, tomado en consideración que sin esta labor educativa se produce algún tipo de daño al pasado, una gran depreciación del acervo que se ha venido acumulando durante siglos y una pérdida de los referentes inmediatos que han dotado de sentido a nuestras propia sociedades contemporáneas.

Más allá de lo que podamos llegar a pensar, cuando la educación está fundamentada sobre las bases del arte y de la cultura, esto no se trata de lograr instruir en referencia a la historia o a las técnicas artísticas. Cuando se habla de arte, se hace referencia a una manifestación expresiva que llegó a conseguir su origen en un contexto concreto, para poder transmitir la mayoría de los elementos que se encargan de determinar la cultura del tiempo que transcurre y del lugar donde se desarrolla.

Ha de ser complicado llegar a pensar que los creadores, por ejemplo, de la época renacentista reflejaron a través de sus obras una real preocupación por el cambio climático, esa misma que ha venido aconteciendo en nuestros días. De manera que, es posible extraer de ello que los autores de esta nueva generación no se han encargado de plasmar todas esas escenas religiosas que fueron el leit motiv por excelencia dentro de la pintura de antaño.

En tal sentido, y para poder brindarle cabida al arte y a la cultura dentro de las aulas en la actualidad se debe canalizar ese conocimiento colectivo que se ha venido labrando en el transcurso de los siglos. pero que además se ha encargado de constituir el mejor vestigio que ha podido obtener nuestra identidad como individuos que pertenecemos a un contexto particular.

Tomando como referencia lo señalado por la Unesco, el dominio de la cultura y las artes resulta un aporte fundamental cuando se trata del desarrollo de las personas. En tal sentido, el mismo se encarga de incentivar el diseño de programas educativos en donde es posible incorporar tales ramas del conocimiento.

En base a esta acotación, es cuando se alcanzan diferentes beneficios como lo son: la educación en arte propicia el pensamiento alternativo y la búsqueda de soluciones creativas a los problemas, favorece cualidades como la tolerancia y la sensibilidad, ayuda a que se aprecie la diversidad y se abra un diálogo intercultural, además de desarrollar otras habilidades intelectuales y creativas del individuo.