El cáncer y el impacto social, psicológico que conlleva

Diversos tipos de cáncer han encontrado un femo gracias a los avances en el diagnóstico y tratamiento temprano, lo que incrementa la esperanza de vida en muchos de los pacientes de cuidados paliativos que presentan dicha enfermedad crónica, lo que es una noticia que nos consuela a todos.

Se han logrado avances que son tangibles en la tecnología y que nos llevan a comprender de mejor manera los mecanismos moleculares que son factores del cáncer. Con ello se ha mejorado la habilidad de interrumpir la propagación del cáncer. Pero resulta importante dar un paso atrás a fin de examinar a fondo el daño social y psicológico que es capaz de generar dicha enfermedad.

Tan solo en Estados Unidos, uno de cada dos hombres y una de cada tres mujeres suelen ser diagnosticados con cáncer en el transcurso de sus vidas, sumándose alrededor de 15 millones los sobrevivientes del cáncer, tasa que se elevará a casi 19 millones para el 2024. Se conoce que casi un 60% del cáncer tiene incidencia en pacientes de 65 años o mayores, el 40% del cáncer aparece entre las edades de 20 a 64 años, y alrededor del 1% en personas de 19 años o menores.

Aún cuando se maneja la posibilidad de una cura, el daño que se relaciona con el tratamiento suele tener un impacto bastante importante en las vidas de los pacientes. Este se trata de un impacto que es distinto con la edad, pero la preocupación de todos, sin incluir a los pacientes que son muy pequeños, es la ansiedad que tiene origen en saber si se encuentran recibiendo el mejor tratamiento.

Y es que el temor viene a ser más que comprensible ya que la complejidad del cáncer y el progreso rápido de los conocimientos aún no se prestan para que puedan encontrarse expertos dentro del área que logren comprender la enfermedad en su totalidad.

A fin de combatir tales temores, resulta fundamental que los pacientes puedan recibir una segunda opinión de un centro que sea renombrado y se encuentre a la vanguardia en tecnología, ya que la fe en el tratamiento viene a ser el primer paso y resulta crucial cuando se desea combatir esta enfermedad.

La recurrencia viene a ser otra de las preocupaciones comunes, ya que la amenaza constante atormenta a los sobrevivientes. Existen pacientes que se presentan a sus citas de seguimiento y en repetidas oportunidades reviven su temor inicial, e incluso se desesperan mientras esperan los resultados de sus pruebas de laboratorio o tomografías.

Si bien sentir un poco de temor resulta saludable, también es importante alentar a los pacientes para que presenten sus preocupaciones a los profesionales de la salud que son quienes pueden ayudarlos.

Generalmente, este temor que se activa viene acompañado con la culpa y la vergüenza en las relaciones y en las funciones cotidianas. Un número importante de pacientes suele sentir que se les juzga y además se les tiene lástima, y estos generalmente ocurre sin una fuente tangible.

En el caso de otros, se sienten culpables de no haber dejado a un lado el comportamiento que los ha puesto en riesgo, o de que continúan con ese comportamiento que puede haber contribuido al desarrollo del cáncer.