El dilema cultural y los actuales jóvenes

Durante el periodo que dura la juventud, las personas se enfocan en construir su proceso de autonomización. En la actualidad, tal construcción se dificulta debido a la juvenilización de los adultos, y además por la necesidad de formación permanente, tan solo por mencionar algunas cosas.

Esta se trata de una etapa que se encuentra plagada de desacoples y turbulencias, pero además con situaciones que son problemáticas e inéditas, con interrogantes al momento de ensayar soluciones.

Como cultura, los jóvenes pueden ser entendidos de diversas maneras, aunque podríamos clasificarlos como dos grupos de edades diferentes, el primero de ellos, los adolescentes y luego, los jóvenes propiamente dichos, a fin de poder aludir a la etapa completa de transición a través de la cual las sociedades tienden a organiza en la población el paso que conduce desde la niñez hasta la adultez.

De manera que, quienes son miembros de las generaciones jóvenes son los que viven un intervalo finito donde tienen como misión construir su proceso de autonomización. Este se trata de un proceso que al menos supone tres maneras de maduración: corporal, psicológica y social, una vez concluidas, nos introducimos en el terreno de la vida adulta, y esta viene a ser una obligación que de cierto modo, pesa de acuerdo al sector social, pero que además cuenta con una menor duración entre los sectores populares, y con una postergación cuando se trata de los sectores medios y altos.

En el transcurso de esta larga transición, los sujetos se encuentran obligados a resolver diversas situaciones que son problemáticas: inicialmente deben hacerse cargo de su cambio corporal, de la sexualización, de la necesidad de definir un objeto de deseo; pero además tienen que asumir el principio de una vocación, encarando sus estudios medios con cierta dirección y asumiendo ciertas responsabilidades que exceden las que ya tenían.

Así mismo, deben diferenciar un proyecto identificatorio como adultos, diversas posiciones subjetivas, juicios, estilos de acción mediante los cuales pueden actuar autónomamente, o como legisladores de su propio destino. Todas estas situaciones suponen tensión y conflictos, internos como la lucha con la necesidad de orientación y libertad; y externos, como cuando entra en diferendos con la autoridad paterna, escolar o del orden social.

Ahora bien, hablar de dilemas culturales entre los jóvenes, es hacer referencia a una serie de procesos que van desde los sociales, el desarrollo histórico y la transformación en diversos órdenes de la vida social, todos vienen a conducir a un desacople y turbulencia que hacen presencia en situaciones problemáticas que son inéditas y que además abren interrogantes al momento de ensayar soluciones.

En otras palabras, bajo la forma del dilema es como se hacen presente situaciones cuya conflictividad viene a ser tan novedosa y desafiante que no es posible anticipar las vías o los modos en los que van a desplegarse los arreglos que en el futuro serán comunes. Aunque al menos una de estas situaciones conflictivas va a surgir de un conjunto de transformaciones sociales que se han dado recientemente y que afectarán el modo de ser de los futuros adultos, es decir, las llamadas culturas parentales, que tienen una incidencia directa sobre la articulación de la experiencia para los adolescentes.