La cultura de la inmediatez

Incluso cultivando semillas de marihuana feminizadas nada puede ser más rápido que las ansias desarrollada por la cultura de la inmediatez. La nueva era tecnología se ha encargado de distorsionar en gran medida la forma en la que percibimos la realidad. 

De manera inconsciente nos encontramos esperando que todo llegue a nosotros en cuestión de segundos y posiblemente en algunas horas, desarrollando de esta manera una nueva cultura, la de la inmediatez, convirtiéndonos en seres impacientes y con ello a largo plazo, en incompetentes. 

Ya no aguardamos a nuestros propios procesos

En cuestión de segundos la tecnología puede ubicarnos direcciones e incluso soluciones por medio de distintas aplicaciones, de la misma manera esperamos que nuestros procesos humanos que suelen ser bastantes complejos sucedan en tan sólo un abrir y cerrar de ojos. De la misma manera nos encontramos constantemente esperando que las personas modifiquen sus aspectos fundamentales como la personalidad de un momento a otro. 

Y peor aún, esta cultura nos ha llevado a querer alcanzar cosas extraordinarias sin haber al menos experimentado un crecimiento personal, sobretodo tratándose de los estudios y del desarrollo profesional que son relevantemente necesarios para tal fin. De esa misma manera se espera alcanzar la solución de complejos problemas a través de una sola instrucción.

Y también las empresas

Cuando damos una mirada al sector de la producción y de los negocios, muchos de ellos cuentan con expectativas y desafiantes planes con objetivos estratégicos que desean alcanzar lo más pronto posible a través de asignaciones de presupuestos insuficientes y por medio de la ejecución de tácticas impracticables ignorando la misma realidad que tratan de conquistar y transformar. 

En este sentido, muchas de las empresas más renombradas del mundo todavía permanecen en funcionamiento debido a la grandeza heredada de sus fundadores hace décadas, pero no por su genialidad actual. Además, muchas de estas empresas, según revelan sus propios estados financieros publicados, ganan más dinero en el mercado de valores que mediante la venta de sus productos y servicios. La impaciencia y su tenebroso aliado, la codicia, se han convertido, hoy más que nunca, en una fuerza muy poderosa en nuestra sociedad; precisamente a causa de las herramientas que la tecnología moderna ofrece al mundo de los negocios.

Lo que otrora se basaba en paciencia, servicio al cliente, esfuerzo, e investigación, al igual que muchas otras actividades que requieren de tiempo y dedicación ya no son bien vistas debido a que las personas solo desean salir del paso con sus obligaciones sin tener que  involucrarse de ninguna manera en lo que hacen. 

Llevados por un motor de búsqueda rápida, o quizás una simple hoja de cálculo, el resumen de algún ejecutivo, o una sencilla aplicación móvil al parecer son todo lo que las personas se encuentran dispuestas a usar. Es decir, la gente de manera llana muestra rechazo por las virtudes que fueron en realidad las que determinaron el origen a la tecnología moderna.

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